En el
documental de “Arte nuevo de hacer ruinas” habla principalmente de las ruinas,
de las ruinas de la Habana, Cuba, como poco a poco ha ido desapareciendo. Pero
algo que tienen en común las personas que salen en el documental es que están
aferrados a su Habana. Dicen que no se van porque no tienen a dónde ir, porque
les gusta ese lugar y por el amor a la tierra. Pero un punto muy interesante
que se menciona en el documental es que a diferencia de otras ruinas que hay en
otras partes del mundo, que son lugares turísticos. Esos lugares no están
habitados. La diferencia es que en la Habana hay muchos edificios que está en
ruinas, pero están habitados. También, se menciona de que no solo los edificios
son ruinas, pero que también las personas, porque están como presas no pueden
salir, no pueden ser sí mismos; esto fue dicho por el escritor.
Después
de ver le documental, pienso en el profesor D, que se menciona en el cuento. Él
vivía en un edifico al que se había declarado inhabitable, pero aun así vivía
ahí. Pienso que era porque no tenía a donde ir y por el amor a ese lugar, el
amor a las ruinas por lo que representan, historia, memorias, son una historia
hablante y viva. Dos ciudades en una, una que vive en los recuerdos y las
memorias al mirar esas ruinas, y la otra que es la vida presente representada
en ruinas. Mi pensamiento final es que las ruinas no son simplemente ruinas,
pero tienen un valor sentimental, representa una historia, el pasado pero
también el presente y el futuro.